SUTSEM Nayarit, Comité Ejecutivo 2008-2011

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Feliz Año 2012

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Logo de José Manuel Elizondo CuevasPor: José Manuel Elizondo Cuevas.
“De nuevo a la rutina, de vuelta al trabajo” ¿Cuántas veces hemos  escuchado esa frase en estas circunstancias? Creo que es una de las frases más usadas por nosotros los empleados, cuando estamos a punto de retornar a nuestros centros de trabajo, después de unas “merecidas vacaciones”. Por supuesto que no creo que alguien lo diga en sentido peyorativo, ni creo que haya muchas personas que no aprecien su trabajo. En lo particular, ni mi trabajo me parece rutinario ni tampoco creo se pudiera hacer de forma mecánica, mucho menos irreflexiva. Mi trabajo, aunque tiene muchas cosas que se aprenden con la práctica, también posee ciertos procesos o situaciones que se tienen que resolver usando la habilidad personal y el razonamiento, entre algunos otros elementos. Mi trabajo, por su importancia, es una de las cosas que más valoro en  mi vida, formando parte de una afortunada trilogía con la salud y mi familia, a la que adoro, sobre todas las cosas.

Así que, casi a punto de hacer acto de presencia para atender con gusto mis responsabilidades y pendientes en mi Secretaría, quiero enviarles a todos mis estimados lectores un gran abrazo, un abrazo muy sincero para todas aquellas personas de gran corazón que, al igual que yo, estuvieron gozando con la incomparable sensación de la reunión familiar, que disfrutaron de la presencia de aquellos seres queridos que residen en lugares no muy cercanos a nosotros y que invariablemente en nuestras vacaciones, nos programamos para visitar.


Deseo que hayan pasado una excelente Navidad, con sus familias y amigos, más allá del significado que ésta tenga para  cada uno de ustedes. Igualmente comentarles que una de las cosas que más extrañé en estos días de asueto fue, sin duda, sentarme ante mi computadora a escribirles la nota de cada lunes, extrañé mucho el proceso de comunicación que siempre intento realizar con cada una de las personas que amablemente  me hacen el favor de leer mis artículos, y aún más con aquellas que me escriben a mi correo y me hacen alguna sugerencia, alguna crítica y a veces hasta alguna felicitación. Todas esas acciones son verdaderos nutrientes para el articulista, toda persona que comenta, a favor o en contra, se convierte en un eficiente catalizador, en el sentido más social de su significado. Les puedo asegurar que la mayoría de articulistas apreciamos mucho la posibilidad de generar un importante ejercicio de interlocución con nuestros lectores. Así que les pido que si tienen algo que comentar, pueden hacerlo a mi correo electrónico que siempre aparece al final del artículo, tengan la confianza de hacerlo, les aseguro que recibirán una respuesta a la brevedad posible.


Retomando un tanto la charla, les comentaré que al extrañar esa comunicación semanal, les compartí a algunos amigos con los que tengo contacto vía internet, en el “Facebook” para ser más preciso, las reflexiones que escribí con motivo de las celebraciones de la  Navidad y el Año Nuevo.


En dichas reflexiones manifestaba que puede ser muy distinto el significado de estas celebraciones para cada persona, para los niños la Navidad es la alegría de recibir regalos, para los jovencitos es estar de fiesta, para los papás y abuelos la gran oportunidad de reunir a los hijos y nietos y demás miembros de la familia, incluidos los que viven en otras ciudades, en torno a una celebración casi ritual, protocolaria. Para mí, creo que la Navidad, es un gran pretexto que muchos usamos para darnos la oportunidad de reconciliarnos con la vida en general y con algunas personas en lo particular. Es como si hiciéramos un alto en nuestro vertiginoso paso por la vida para sentarnos a tomar un respiro, beber un poco de agua limpia y fresca del manantial más humilde que encontramos. Así mismo, de manera sentida, con gran melancolía, convocaba a familiares, amigos y a todas las personas a que abrieran sus corazones y vivieran con intensidad la magia de este sentimiento, el sentimiento del amor en todas sus manifestaciones, que tratáramos de conciliar nuestros intereses, que procuráramos ser menos egoístas, más comprensivos y compasivos con quienes nos necesitan, que intentáramos ser felices y hacer felices a quienes nos rodean.


Luego, la de fin de año, la comentaré de manera sucinta, inicia así: La noche y el día, la oscuridad y la luz, la culminación y el inicio son el principio universal de toda polémica. Son el motor y premisa de todos los cuestionamientos “dizque” filosóficos que hacemos de nuestra propia vida. Luego usando la “Ley de la Conservación de la Materia”, hacía la analogía de que lo bueno del año que terminaba se conservara y obvio lo malo, se transformara, deseaba que se fuera la violencia, se erradicara la pobreza, se quedaran los éxitos y conminaba a todos a la reflexión, a felicitarse por lo logrado y a exigirse por lo que quedó pendiente.


Por último, quiero desearles de todo corazón que el año que apenas comienza sea una hermosa oportunidad de reconciliarse con la vida, apreciar de ella sus bellas y diversas caras, pero sobre todo que vean en cada nuevo amanecer la ocasión y la gracia de Dios Nuestro Señor, que cada uno de los rayos del sol que acaricien cálidamente sus rostros, sean una diáfana expresión de su magnificencia. Que asimilen a plenitud su esencia y bondad para que los acompañe en cada uno de sus futuros pasos y en cada una de sus actividades laborales y personales.


AMABLES LECTORES: RECIBAN USTEDES Y SUS FAMILIAS CON MUCHO CARIÑO, EL MÁS CÁLIDO DE MIS ABRAZOS.  ¡FELIZ  2012! COMENTARIOS / SUGERENCIAS: CLOAKING .

 

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